
Relicarios de lo Incompleto
El cuerpo como plegaria suspendida.
Esta serie encarna la espera.
Cada escultura es un relicario: no conserva una memoria, sino un vacío. Un gesto interrumpido. Una energía que aún no ha sido encarnada.
Las formas no son figuras, son contenedores devocionales.
Fueron erigidas para el culto, pero el dios no llegó. O tal vez, aún no ha sido nombrado.
Su materia se tensa: no en representación, sino en disposición.
Están hechas para ser habitadas. Para que algo alma, fuerza, Y lenguaje descienda sobre ellas.
Aquí la fé no se grita. Se sostiene.
Estas piezas no hablan de lo que falta, sino de lo que está por ocurrir.
Son umbral y altar, oficio y ofrenda.
La incompletud no es defecto: es condición ritual.
Porque a veces, el cuerpo no está hecho para ser.
Está hecho para invocar.